LA RUTA DEL RETORNO Por: Ruta Pacífica de las Mujeres
La Ruta Pacífica de las Mujeres surgió públicamente en 1996 como una respuesta al escalamieto de la guerra en diversas regiones del país, y a las consecuencias directas del conflicto en la vida y el cuerpo de las mujeres. Desde ese entonces recorren los más apartados lugares para hacer oír la voz de las mujeres campesinas, indígenas, mestizas y afrodescendientes, para visibilizar sus apuestas y exigir, en medio de los más complejos contextos, el fin de la guerra, así como verdad, justicia y reparación para todas las mujeres afectadas por la violencia en Colombia. Forman parte de la Ruta Pacífica más de 300 organizaciones y grupos de mujeres de nueve regiones del país: Antioquia, Bogotá, Bolívar, Cauca, Chocó, Putumayo, Risaralda, Santander y Valle del Cauca. ___________________________________
Va cayendo la lluvia Lenta Tierna Como llanto Sin tiempo
En la oscura mejilla Como llanto en la turbia memoria Que recobra la sombra, el recuerdo
Ya no sé. Si llueve o voy llorando.
Hoy escribimos para los amigos cómplices de los relatos visuales, los hijos de la memoria como los llama nuestra amiga Fabiola Lalinde, ellos que son El Retorno, el retorno que permite que las voces, entre ellas las de las mujeres, sigan latentes.
Ellos que han transitado, camino a camino con nosotras. En el 2005 recorrieron la Movilización Nacional al Chocó. A esas tierras donde más de 2.500 mujeres estuvimos en Ruta Pacifica, por la desmilitarización de la vida civil y cotidiana. Silenciosos con sus cámaras caminan entre las mujeres y sus aperos, recorriendo cada detalle de la olla de la resistencia, de la vasalisa de la protección, de las cintas de los colores que llevamos como amuleto. Ellos, atentos y silenciosos, hacen parte de los rituales, del ungüento y de los cantos de las mujeres, ellos graban cada detalle para luego enunciarnos, para revelar cada acto sonoro y sororo de las mujeres, como si hubiesen hecho un pacto con la memoria, un pacto con las mujeres y sus resistencias, ellos los que se resisten a olvidar, han recorrido este país con nosotras para que ellos y nosotras continuemos vivos, cada día.
Nueve años después continuamos juntos el camino, en el marco de la Comisión de la Verdad de las Mujeres, ellos, los del retorno, acompañaron la intimidad de las 50 mujeres que conformaron el equipo de investigación, documentación, transcripción y digitación del proceso de la Comisión, ellos escucharon nuestro relato, con lágrimas, risas y cantos, lograron recoger y hacer pública nuestra experiencia vital como parte de la siembra del video el Jardín de la memoria de las Mujeres. Ellos se han adentrado en las historias de lo que es y ha sido la Ruta Pacifica de las Mujeres, para hacer eco de lo que somos. Ellos y su profundo sentido por tejer el mundo a muchas voces… con ellos celebramos su búsqueda y fuerza para insistir y creer en la memoria.
Hoy celebramos su existencia, celebramos sus miradas políticas, rebeldes, coherentes, propias, que son un aporte fundamental en la construcción de un país diferente, un país que se re-conozca en lo que ha pasado, un país que narre y transforme tantos años de guerra. Celebramos vernos con ellos, como un ejercicio vital y latente para el retorno de un mundo libre de miedos, guerras y violencias. Hoy celebramos estos años con ustedes, amigos del retorno.
Coordinación Nacional de la Ruta Pacifica de las Mujeres Bogotá, Agosto de 2015. ___________________________________
Es su nombre el que todavía resuena con fuerza en las calles, es su rostro el que aparece dibujado en los muros, son sus palabras las que están estampadas en los corazones de muchos.
Ver el video también me ayuda a recordar los momentos más difíciles que me tocó afrontar, pues al pasar el tiempo cobra fuerza y sentido la memoria de lo que nos ha tocado vivir a quienes defendemos la vida.
En este como en otros campos, hay una disputa por la construcción de sentidos, por la definición de la imagen de la ciudad, y para ayudar a comprender esta complejidad, La Fiesta Blanca es una herramienta fundamental.
Ellos, atentos y silenciosos, hacen parte de los rituales, graban cada detalle para luego enunciarnos, como si hubiesen hecho un pacto con la memoria, un pacto con las mujeres y sus resistencias.
Ellos, atentos y silenciosos, hacen parte de los rituales, graban cada detalle para luego enunciarnos, como si hubiesen hecho un pacto con la memoria, un pacto con las mujeres y sus resistencias.
En mi concepto, y desde mi experiencia de más de 30 años como afectada directa de la violencia, los considero como una especie de “tejedores de la historia».
Los caminos del retorno se han tornado complejos, porque no solo implican el regreso físico, sino, y sobre todo, recuperar lo que se tenía, lo que se perdió en el desplazamiento: la familia, la casa, la producción, los sembrados, los vecinos, la escuela, la comunidad, la cooperativa, la junta, la esperanza…
El intento por romper la barrera interpuesta entre estos dos mundos es la orden del día. Con el documental Dignidad Campesina se abren grietas a ese muro para que el país se entere de que un nuevo mundo está en construcción.
La “expresión y reflexión” que El Retorno busca promover en las comunidades sobre su propio entorno por medio del audiovisual tiene en este documental un momento valioso, sobre todo como parte de un proceso que se da en el espacio y el tiempo.
La mujer del documental, allá en el pueblo de San Francisco, ubicado en el oriente antioqueño, recorre aquellos caminos amarillos de tierra, encumbrados en montañas minadas de fantasmas.
La foto encubre tragedias, pero la escena también refleja serenidad, y tal vez por los matices de los colores y los pequeños detalles, me recuerda a las pinturas de los maestros antiguos.
Por eso este material es invaluable. Llevarlo a distintos escenarios de discusión, con público diverso, ofrece un excelente punto de partida para un debate amplio sobre el papel de los medios de comunicación en Colombia.
Es un acierto que la Escuela haya incorporado el eje de la memoria como plataforma de formación, investigación y creación; ya que permite a las comunidades campesinas hacer ejercicio de memoria de su historia de desplazamiento forzado por el conflicto.
Dos videos de Producciones El Retorno, elaborados en uno de los momentos más duros que ha vivido la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, me permiten confirmar la lógica del engaño y la mentira.
Este tipo de documentales ayudan en esa necesaria reflexión e interpretación sobre esta dura realidad, contribuyendo a combatir esa imagen estigmatizada que se tiene sobre los habitantes del barrio La Candelaria en Cartagena.
El documental transmite sensaciones. Está hecho desde una cámara enamorada de los colores, del río, de la montaña, de los emberas que con palabras sencillas nos enseñan por qué debemos asumir la defensa de los sitios sagrados.
Guardar silencio no es alternativa, sería cobardía, complicidad con los que generan la muerte, y por eso nace Producciones el Retorno, para hacer Memoria como compromiso histórico, político y de dignidad humana.
Desde la propuesta de “El Retorno” se comienza a producir gran material audiovisual, y con la serie documental Refugiados en su propio suelo (2004-2009) se pudo difundir la situación de los campesinos en situación de desplazamiento forzado.