Aída Marina Quilcué Vivas ha sido una de las líderes indígenas más reconocidas en Colombia en los últimos años. Fue Consejera Mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca –CRIC, liderando una gigantesca movilización social en el año 2008 que recorrió el país y llegó hasta Bogotá para exigir el cese de los atropellos a los pueblos indígenas, así como el respeto por su autonomía política y organizativa. El 16 de diciembre de 2008 el Ejército disparó contra un vehículo en el que ella se iba a movilizar y que no abordó a último momento, asesinando a su compañero Edwin Legarda; desde entonces, Aída siempre ha denunciado que este incidente se trataba de un atentado contra ella y, el 8 de marzo de 2011, un juzgado de Popayán confirmó la sentencia condenatoria contra los militares involucrados en los hechos. ___________________________________
En primer lugar ya han pasado más de siete años de los hechos que ocurrieron con mi esposo y de la movilización indígena que recorrió el país. Hoy, los tiempos aparentemente son otros porque estamos en un proceso de paz en el cual el gobierno y las FARC dialogan como parte de la conquista del movimiento indígena y social, ya que esa fue una solicitud directa de la Minga de Resistencia Social y Comunitaria en el año 2008, una salida política y negociada del conflicto armado, el cese de la guerra y de las agresiones contra los pueblos.
El informe audiovisual de la serie Detrás de los medios sobre La Minga es un video que recopila los momentos más relevantes de la persecución del Estado frente al proceso de movilización, informaciones que dan cuenta del tratamiento de los medios a los hechos de represión, en particular el asesinato de mi esposo Edwin Legarda, y de la falta de investigación a los autores intelectuales por parte de la justicia de Colombia. Ver el video también me ayuda a recordar los momentos más difíciles que me tocó afrontar, seguramente sin estos medios audiovisuales sería muy difícil recordar cada momento vivido, pues al pasar el tiempo cobra fuerza y sentido la memoria de lo que nos ha tocado vivir a quienes defendemos la vida, a quienes seguimos allí día a día con nuestras comunidades.
Estos documentales son fundamentales para los procesos sociales y para las comunidades que seguimos siendo in-visibilizadas por unos medios masivos que no van a transmitir muchas realidades que nos ocurren, ya sean positivas para nosotros o de situaciones difíciles, ya que no les conviene, no esta de acuerdo a sus intereses. Por eso ha sido necesario implementar estrategias de comunicación comunitaria o alternativa para que desde nuestras perspectivas se visibilicen las luchas y procesos que emprendemos, para buscar mecanismos de solidaridad, protección y seguimiento a los casos más emblemáticos de los pueblos, para encontrarnos y acompañarnos.
>> Edwin Legarda. Fotografía: Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC. _________________________________________ POR LOS CAMINOS DEL RETORNO Prólogo y enlaces a todos los textos
Es su nombre el que todavía resuena con fuerza en las calles, es su rostro el que aparece dibujado en los muros, son sus palabras las que están estampadas en los corazones de muchos.
Ver el video también me ayuda a recordar los momentos más difíciles que me tocó afrontar, pues al pasar el tiempo cobra fuerza y sentido la memoria de lo que nos ha tocado vivir a quienes defendemos la vida.
En este como en otros campos, hay una disputa por la construcción de sentidos, por la definición de la imagen de la ciudad, y para ayudar a comprender esta complejidad, La Fiesta Blanca es una herramienta fundamental.
Ellos, atentos y silenciosos, hacen parte de los rituales, graban cada detalle para luego enunciarnos, como si hubiesen hecho un pacto con la memoria, un pacto con las mujeres y sus resistencias.
Ellos, atentos y silenciosos, hacen parte de los rituales, graban cada detalle para luego enunciarnos, como si hubiesen hecho un pacto con la memoria, un pacto con las mujeres y sus resistencias.
En mi concepto, y desde mi experiencia de más de 30 años como afectada directa de la violencia, los considero como una especie de “tejedores de la historia».
Los caminos del retorno se han tornado complejos, porque no solo implican el regreso físico, sino, y sobre todo, recuperar lo que se tenía, lo que se perdió en el desplazamiento: la familia, la casa, la producción, los sembrados, los vecinos, la escuela, la comunidad, la cooperativa, la junta, la esperanza…
El intento por romper la barrera interpuesta entre estos dos mundos es la orden del día. Con el documental Dignidad Campesina se abren grietas a ese muro para que el país se entere de que un nuevo mundo está en construcción.
La “expresión y reflexión” que El Retorno busca promover en las comunidades sobre su propio entorno por medio del audiovisual tiene en este documental un momento valioso, sobre todo como parte de un proceso que se da en el espacio y el tiempo.
La mujer del documental, allá en el pueblo de San Francisco, ubicado en el oriente antioqueño, recorre aquellos caminos amarillos de tierra, encumbrados en montañas minadas de fantasmas.
La foto encubre tragedias, pero la escena también refleja serenidad, y tal vez por los matices de los colores y los pequeños detalles, me recuerda a las pinturas de los maestros antiguos.
Por eso este material es invaluable. Llevarlo a distintos escenarios de discusión, con público diverso, ofrece un excelente punto de partida para un debate amplio sobre el papel de los medios de comunicación en Colombia.
Es un acierto que la Escuela haya incorporado el eje de la memoria como plataforma de formación, investigación y creación; ya que permite a las comunidades campesinas hacer ejercicio de memoria de su historia de desplazamiento forzado por el conflicto.
Dos videos de Producciones El Retorno, elaborados en uno de los momentos más duros que ha vivido la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, me permiten confirmar la lógica del engaño y la mentira.
Este tipo de documentales ayudan en esa necesaria reflexión e interpretación sobre esta dura realidad, contribuyendo a combatir esa imagen estigmatizada que se tiene sobre los habitantes del barrio La Candelaria en Cartagena.
El documental transmite sensaciones. Está hecho desde una cámara enamorada de los colores, del río, de la montaña, de los emberas que con palabras sencillas nos enseñan por qué debemos asumir la defensa de los sitios sagrados.
Guardar silencio no es alternativa, sería cobardía, complicidad con los que generan la muerte, y por eso nace Producciones el Retorno, para hacer Memoria como compromiso histórico, político y de dignidad humana.
Desde la propuesta de “El Retorno” se comienza a producir gran material audiovisual, y con la serie documental Refugiados en su propio suelo (2004-2009) se pudo difundir la situación de los campesinos en situación de desplazamiento forzado.