REPRESANDO EL PORVENIR: Una dicotomía entre los Derechos Humanos y el “Desarrollo” económico hidroeléctrico
Por: Luis Fernando Madrigal
Luis Fernando Madrigal es abogado, docente universitario y Defensor de Derechos Humanos.
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La subregión del oriente antioqueño ha sido históricamente catalogada como una de las regiones más privilegiadas de Antioquia en cuanto a recursos hidrológicos se refiere, situación que la convirtió en una zona estratégica para la generación de energía eléctrica; no obstante, aunque es catalogada como la zona con mayor producción de energía del país, aun no cesan los intereses para continuar con el desarrollo de proyectos hidroeléctricos sobre dicho territorio.
Todos esos proyectos hidroeléctricos han provocado un fuerte impacto al generar conflictos sociales, políticos, económicos, ambientales y culturales, introduciendo situaciones como el desplazamiento de la población, la inundación de tierras, los cambios en las dinámicas productivas, el despojo de las tierras en nombre del desarrollo, las alteraciones de las condiciones climáticas, entre otras; por todo lo anterior, es que la comunidad campesina, los jóvenes, niños y niñas, los mineros, los pescadores, ambientalistas y comerciantes se oponen a la construcción del proyecto hidroeléctrico denominado Porvenir II; porque consideran que éste agudiza las condiciones sociales, económicas y ambientales por las que atraviesa dicha población.
Y tales argumentos no se pueden echar de menos, toda vez que el territorio donde se desarrollará el proyecto en referencia fue objeto de abandono forzado en el marco del conflicto político, social y armado; territorio que la población campesina ha venido recuperando paulatinamente con los procesos de retorno de la población campesina. Sin embargo, y aunque les asiste el derecho fundamental al retorno, a la estabilidad sobre sus tierras, el Estado Colombiano viene propiciando el despojo de tierras bajo la falaz figura del desarrollo.
Por tal situación, es que dicha comunidad se viene organizando en aras de defender sus recursos naturales, sus derechos como colectivos y sus derechos fundamentales al agua y al territorio. Por ello, es que demandan que no se desarrolle dicho proyecto, porque el rio representa vida, cultura, arraigo, memoria; solo exigen que no los revictimicen con un nuevo desplazamiento forzado, exigen que no los despojen de su tierra y territorio en nombre del falaz DESARROLLO. _______________________________________
Es su nombre el que todavía resuena con fuerza en las calles, es su rostro el que aparece dibujado en los muros, son sus palabras las que están estampadas en los corazones de muchos.
Ver el video también me ayuda a recordar los momentos más difíciles que me tocó afrontar, pues al pasar el tiempo cobra fuerza y sentido la memoria de lo que nos ha tocado vivir a quienes defendemos la vida.
En este como en otros campos, hay una disputa por la construcción de sentidos, por la definición de la imagen de la ciudad, y para ayudar a comprender esta complejidad, La Fiesta Blanca es una herramienta fundamental.
Ellos, atentos y silenciosos, hacen parte de los rituales, graban cada detalle para luego enunciarnos, como si hubiesen hecho un pacto con la memoria, un pacto con las mujeres y sus resistencias.
Ellos, atentos y silenciosos, hacen parte de los rituales, graban cada detalle para luego enunciarnos, como si hubiesen hecho un pacto con la memoria, un pacto con las mujeres y sus resistencias.
En mi concepto, y desde mi experiencia de más de 30 años como afectada directa de la violencia, los considero como una especie de “tejedores de la historia».
Los caminos del retorno se han tornado complejos, porque no solo implican el regreso físico, sino, y sobre todo, recuperar lo que se tenía, lo que se perdió en el desplazamiento: la familia, la casa, la producción, los sembrados, los vecinos, la escuela, la comunidad, la cooperativa, la junta, la esperanza…
El intento por romper la barrera interpuesta entre estos dos mundos es la orden del día. Con el documental Dignidad Campesina se abren grietas a ese muro para que el país se entere de que un nuevo mundo está en construcción.
La “expresión y reflexión” que El Retorno busca promover en las comunidades sobre su propio entorno por medio del audiovisual tiene en este documental un momento valioso, sobre todo como parte de un proceso que se da en el espacio y el tiempo.
La mujer del documental, allá en el pueblo de San Francisco, ubicado en el oriente antioqueño, recorre aquellos caminos amarillos de tierra, encumbrados en montañas minadas de fantasmas.
La foto encubre tragedias, pero la escena también refleja serenidad, y tal vez por los matices de los colores y los pequeños detalles, me recuerda a las pinturas de los maestros antiguos.
Por eso este material es invaluable. Llevarlo a distintos escenarios de discusión, con público diverso, ofrece un excelente punto de partida para un debate amplio sobre el papel de los medios de comunicación en Colombia.
Es un acierto que la Escuela haya incorporado el eje de la memoria como plataforma de formación, investigación y creación; ya que permite a las comunidades campesinas hacer ejercicio de memoria de su historia de desplazamiento forzado por el conflicto.
Dos videos de Producciones El Retorno, elaborados en uno de los momentos más duros que ha vivido la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, me permiten confirmar la lógica del engaño y la mentira.
Este tipo de documentales ayudan en esa necesaria reflexión e interpretación sobre esta dura realidad, contribuyendo a combatir esa imagen estigmatizada que se tiene sobre los habitantes del barrio La Candelaria en Cartagena.
El documental transmite sensaciones. Está hecho desde una cámara enamorada de los colores, del río, de la montaña, de los emberas que con palabras sencillas nos enseñan por qué debemos asumir la defensa de los sitios sagrados.
Guardar silencio no es alternativa, sería cobardía, complicidad con los que generan la muerte, y por eso nace Producciones el Retorno, para hacer Memoria como compromiso histórico, político y de dignidad humana.
Desde la propuesta de “El Retorno” se comienza a producir gran material audiovisual, y con la serie documental Refugiados en su propio suelo (2004-2009) se pudo difundir la situación de los campesinos en situación de desplazamiento forzado.